Vélez-Málaga: Detenido un sacerdote en Málaga por sedar y agredir sexualmente a varias mujeres | Sociedad

La Policía Nacional ha detenido en Vélez-Málaga (Málaga, 83.899 habitantes) a un cura de 34 años de la Diócesis de Málaga por agredir sexualmente, al menos, a cinco mujeres adultas a las que sedaba previamente. Todas pertenecen a su círculo cercano de amistades y no sabían que habían sufrido un delito sexual debido a las sustancias que su amigo les daba para dejarlas totalmente inconscientes. Este aprovechaba entonces para agredirlas sexualmente, grabar los hechos y guardarlos en un disco duro. “Se ha prevalido de su condición de sacerdote para efectuar los hechos”, aseguran fuentes policiales. La situación se repitió a lo largo de varios años en diferentes viajes, por lo que no se descarta la existencia de más víctimas, sobre todo en Málaga, Madrid y Córdoba, de donde proceden sus grupos de amigos. Ya ha ingresado en prisión acusado, de momento, de cuatro agresiones sexuales bajo sumisión química y cinco delitos contra la intimidad. La Diócesis de Málaga ha emitido un comunicado en el que subraya sentir “profundamente el daño que esta situación implica”.

Fue su propia pareja, con la que convivía en un piso de Melilla, la que interpuso la denuncia durante el pasado mes de julio ante la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM) de Melilla, donde el detenido se encontraba destinado. La joven encontró la pasada primavera un disco duro en la vivienda y al consultar el contenido encontró fotografías y vídeos en las que aparecía un hombre, su pareja, quien realizaba “todo tipo de prácticas sexuales” a una serie de mujeres semidesnudas que parecían estar dormidas o bajo los efectos de algún sedante, según fuentes policiales. Entonces pensó que los actos podrían no ser consentidos y, por ello, realizó una copia del disco.

Primero la trasladó a los responsables de la Diócesis de Málaga en Melilla, que —según fuentes policiales— le animaron a interponer una denuncia y, acto seguido, trasladaron al sacerdote hasta Málaga, donde le fueron asignadas las parroquias de los municipios de Yunquera y El Burgo, en la comarca de la Sierra de las Nieves. Él alquiló un piso a más de 100 kilómetros y hora y media de distancia de estos pueblos, en Vélez-Málaga. La Diócesis alegó “motivos de salud” para el cambio de destino del sacerdote.

La mujer interpuso finalmente la denuncia en la Comisaría de Melilla —donde ella residía— en el mes de julio. Entonces facilitó a los policías todo el material del que disponía. El equipo de la UFAM analizó las imágenes y descubrieron que se repetía la presencia de un hombre, ahora detenido. En las fotografías y vídeos se le veía agredir sexualmente a mujeres que se encontraban inconscientes y que, además, mientras tanto él hacía fotografías y vídeos de esos hechos. Los agentes consiguieron identificar a cinco de las víctimas y cuando les preguntaron sobre lo ocurrido, ninguna tenía noticias de ello. Todas manifestaron desconocer la existencia de las grabaciones y no eran conscientes de haber sufrido ningún delito sexual debido al estado de inconsciencia en el que se encontraban en esos momentos.

Para conseguirlo, el hombre “habría suministrado a las víctimas algún tipo de sustancia que anulaba su estado de consciencia para poder llevar a cabo las agresiones sexuales”, según ha informado la Policía Nacional en un comunicado. Fuentes policiales explican que todavía no saben qué tipo de sustancia utilizaba y que, como han pasado varios años, ya no sirve realizar un análisis clínico de las víctimas. “Solo sabemos que el estado de inconsciencia en el que quedaban era bestial porque ninguna de las víctimas tenía el más mínimo recuerdo de lo ocurrido”, señalan. Las mujeres sí ubicaban la fecha o el lugar, pero no el momento en el que podría haber ocurrido, lo que dificulta la investigación. Tampoco lo sabía el resto del grupo que viajaba con ellas. “Solo él tenía conocimiento de lo que hacía”, añaden desde la investigación.

El trabajo policial sirvió también para conocer que los ataques se habían realizado de manera continuada durante los años 2017, 2018 y 2019 en diferentes lugares y durante viajes del grupo de amigos del detenido. Todos procedían de Madrid, Málaga y Córdoba y se habían conocido en unos campamentos religiosos. Finalmente, a principios de septiembre, diversos agentes policiales pusieron en marcha un dispositivo en las cercanías del domicilio del agresor, que residía en Vélez-Málaga y donde finalmente se realizó su detención en la madrugada del pasado 11 de septiembre, apenas horas después de celebrar una misa en uno de los municipios que tenía asignado. Tras ser puesto a disposición judicial, el juzgado decretó su ingreso en prisión preventiva acusado de cuatro agresiones sexuales bajo sumisión química y cinco delitos contra la intimidad.

En el registro de su domicilio se encontró diverso material tecnológico e informático que aún está pendiente de análisis, por lo que los investigadores no descartan que puedan identificar a nuevas víctimas, sobre todo residentes de las ciudades en las que el hombre ha vivido y de donde procedían sus amistades: Madrid, Melilla, Málaga y Córdoba. “Como lo que hemos analizado hasta ahora era del año 2017 al 2019, no sabemos si también hay agresiones anteriores o posteriores, porque nos queda muchísimo material por investigar”, explican fuentes del caso, que creen que las fotografías y vídeos eran “para autoconsumo” puesto que no hay indicios de que los compartiera, aunque es una línea que no está descartada. Entre las imágenes no se ha hallado pornografía infantil.

El Obispado de Málaga, mediante un comunicado, ha asegurado que “siente profundamente el daño que esta situación implica”. “Conmovidos por el mal infligido, no podemos más que manifestar nuestro dolor como comunidad católica comprometida con el cuidado y el servicio a toda la sociedad, especialmente a los más débiles y necesitados”, explican en el texto, donde subrayan la “condena más profunda y contundente contra cualquier tipo de vejación o abuso a la mujer”. La Diócesis malagueña asegura que desde que tuvieron conocimiento de los hechos han colaborado con la justicia “y continuará ofreciendo su cooperación para cuantas gestiones sean necesarias con el fin de facilitar la investigación” que aclare lo sucedido.