Otras nueve víctimas en Almendralejo en 24 horas: lo que se sabe del caso de los desnudos con IA | Sociedad

El caso de los desnudos con inteligencia artificial en Almendralejo sigue abierto. Según fuentes de la investigación, en las últimas 24 horas han ido a declarar otras nueve niñas con sus padres a la comisaría de esta ciudad pacense de poco más de 30.000 vecinos. Ya son 20 menores las víctimas de un caso que ha puesto patas arriba a la localidad. Las mismas fuentes apuntan a que “lo más probable” es que las víctimas continúen en aumento en las próximas horas. También se han identificado a varios de los supuestos autores. La policía atribuye a tres de ellos la elaboración de las fotos manipuladas de las niñas y a los ocho restantes la difusión de las imágenes. Las víctimas también son menores de edad. La más pequeña tiene 11 años y la mayor, 17.

El caso ha afectado, por el momento, a cuatro de los cinco centros educativos que cuentan con Educación Secundaria Obligatoria en la localidad. La Agencia Española de Protección de Datos ha abierto una investigación de oficio. El miedo de los padres es que las imágenes del falso desnudo de sus hijas se suban a webs pornográficas.

Fuentes de la Agencia Española de Protección de Datos han confirmado a Efe que el organismo ha abierto actuaciones previas de investigación en el caso y, en paralelo, ha contactado tanto con el Ayuntamiento de Almendralejo como con la Junta de Extremadura para que difundan que se puede solicitar la retirada de imágenes publicadas en internet a través del canal prioritario de la agencia. Este se puso en marcha en 2019 y permite que, en caso de que alguien suba contenido sexual o violento sin el consentimiento de quien aparece en las imágenes, pida su retirada. El año pasado, de hecho, se realizaron 51 intervenciones de urgencia para retirar información, vídeos o audios de esta índole que se habían publicado sin permiso.

Todo comenzó la semana pasada, con la vuelta al cole. Isabel, de 14 años, acudió el martes a su instituto con la ilusión de un nuevo año escolar. Aquella mañana, tras entrar en el patio, un rumor corría de grupo en grupo. No se hablaba de otra cosa entre los alumnos. La mayoría comentaba que existían fotos de alumnas desnudas rulando por los móviles. Isabel, que oculta su nombre real por expreso deseo de su madre, salió entonces al recreo junto a sus amigas. Todas en estado de choque. De pronto, un chaval se acercó a ella en mitad del patio:

—He visto una foto tuya desnuda.

La joven se asustó. Al mediodía, cuando regresó a casa, lo primero que hizo fue informar a su madre. “Mamá, dicen que hay una foto mía desnuda rondando por ahí. Que lo han hecho a través de una aplicación de inteligencia artificial. Tengo miedo. También hay niñas que la han recibido”. Sara C., su madre, de 44 años, se puso entonces en contacto con la madre de la mejor amiga de su hija, que también acababa de informar a su familia de lo sucedido. Tras la conversación, las madres comienzan a hacer llamadas. El caso acababa de estallar.

Ahora, siete días después, lo que se sabe es que un grupo de chavales del municipio capturó las fotos de los perfiles de Instagram y de WhatsApp de al menos 20 niñas del pueblo e incluso, según apunta la madre de una de las menores afectadas, fotografiaron a otra durante un entrenamiento de voleibol en un pabellón municipal para, después, subir todas estas imágenes a una aplicación de inteligencia artificial. Y así, a los pocos segundos, como por arte de magia, desnudarlas por completo. Como si fueran desnudos reales. Más tarde alguien creó un vídeo con imágenes de siete de ellas. Las madres se han organizado en un chat de WhatsApp y ya hay 27 integrantes. No todas han visto fotos de sus hijas, pero les han dicho que existen. Incluso ha habido un caso de extorsión a una menor con una instantánea a través de un perfil falso de Instagram. La madre de esta niña es Fátima G., de 30 años. Su hija tiene 12. Fátima se enteró del caso el pasado miércoles por la noche, a eso de las 22.00, cuando una madre de una amiga de su hija la llamó por teléfono:

—He visto una foto de tu hija desnuda. Es un montaje.

Algunas de las 27 madres que ya han presentado denuncias del caso, en Almendralejo, el lunes. ROBERTO PALOMO

Fátima, conmocionada, sufrió después un ataque ansiedad. Más tarde, fue a buscar a su hija y mantuvo una conversación con ella. “¿Tú sabes algo de una foto desnuda?”. La niña no dudó: respondió que sí y le enseñó a su madre una conversación reciente de Instagram con un chico. La conversación, según cuenta Fátima a EL PAÍS, dice así:

—Hola.

—Hola.

—¿Me puedes dar algo de dinero?

—No.

Y el chico, inmediatamente, le manda una foto de ella desnuda. Su hija bloquea el contacto. Según relató un agente a la madre, la policía cree que esta cuenta es un perfil falso.

Con el paso de los días, la investigación ha ido avanzando. Otra fuente del caso dice que los supuestos autores tenían dos grupos de WhatsApp; uno para los chavales, donde compartían estas imágenes, y otro donde se mezclaban niños y niñas del pueblo. En este último chat había 31 participantes. Aquí fue donde supuestamente apareció una de las primeras fotografías. Y el caso comenzó a correr como la pólvora por las pandillas de Almendralejo.

Aunque la mayoría de las niñas se enteraron la semana pasada con la vuelta al cole, otras voces apuntan a que quizás el primer conocimiento de este asunto se dio en verano. El caso, eso sí, ha puesto patas arriba a este pueblo pacense en las últimas 48 horas, cuando una madre, ginecóloga y con más de 130.000 seguidores en Instagram, contó el caso en su red social el pasado domingo. Su hija era una de las víctimas:

—Mamá, mira lo que ha pasado. Se lo han hecho a muchas niñas.