Gráficos | ¿Quién recibe el subsidio por desempleo? Las diferencias por sexo y nacionalidad del millón de perceptores | Economía

Uno de los debates más agitados de las últimas semanas en materia laboral gira en torno a los subsidios por desempleo. España se ha comprometido con Bruselas a cambiarlos para recibir parte del desembolso de los fondos europeos. El Ministerio de Trabajo y el de Asuntos Económicos se han enzarzado en una discusión pública al respecto, cada uno en defensa de una posición diferente: el departamento de Yolanda Díaz plantea elevar la cuantía inicial a 660 euros, que caiga a 550 a los seis meses y terminar al año en el montante actual de 480; el de Nadia Calviño rechaza este planteamiento y pide más control del compromiso de actividad. Con el paso de los días se han ido moderando los decibelios en torno a un asunto que afecta a casi un millón de personas, según los últimos datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). La negociación está en sus últimos compases, según fuentes de ambas partes.

Un vistazo a las cifras ofrece un retrato de estas personas en dificultades, parados en busca de trabajo y que ya no tienen derecho a una prestación contributiva. Es decir, han agotado la nómina de desempleo que les correspondía por las cotizaciones que aportaron o incluso no han llegado a agregar suficiente al sistema. Son 971.095 personas, por encima de los 792.336 que sí reciben una prestación contributiva (derivada de sus cotizaciones). En total, en suma de subsidios y prestaciones, el sistema protege a 1,76 millones de personas. Pero en España hay 2,7 millones de parados, así que hay en torno a un millón de desempleados que no están recogidos bajo este paraguas. Es la conocida como cobertura del sistema, que ahora ronda dos tercios del total de parados (63% entre mujeres, 75% entre hombres). Algunos que quedan fuera perciben el ingreso mínimo vital o alguna otra partida asistencial, pero también hay una parte que queda completamente excluida. Los expertos señalan la dificultad de calibrar cuántos son, dada la falta de coordinación entre las estadísticas.

La mayoría de los receptores de subsidios son mujeres: 572.666, un 59% del total, frente a 398.430 hombres (41%). No es un dato sorprendente, teniendo en cuenta que ellas superan a ellos en prácticamente todos los indicadores de desigualdad laboral: cobran menos, sufren más parcialidad, más temporalidad y, también, más paro. Según la última Encuesta de Población Activa, las mujeres son el 54% del total de parados y el 46% sobre el global de trabajadores.

En función del tipo de subsidio hay más o menos desfase por sexo: las mujeres son aún más en la renta agraria (62%), en el subsidio agrario (70%) y en la renta activa de inserción renta activa de inserción (70%). Estos tres conceptos agrupan el 26% de los receptores, muy superados por el subsidio por desempleo al uso que perciben 716.500 personas, que representa casi tres cuartas partes del total. Dentro de esta categoría, el más común es el que perciben los parados que han agotado la prestación y que tienen 52 años o más. Hay 433.691 receptores, un 45% del total. Un contraste llamativo al respecto es que esta ayuda es más común entre hombres (el 68% de los hombres con subsidio se asocian a este concepto) que entre mujeres (54%).

Por contra, ellas son más en el otro tipo principal de ayuda, la que se recibe por agotamiento de la prestación contributiva sin ser mayor de 52 años. De media supone el 14% de los subsidios, para ellas el 16% y para ellos el 12%. También destaca el subsidio porque el periodo cotizado es insuficiente, un 12%, seguido del 1,4% que recibe subsidio extraordinario por desempleo, el 0,7% de liberados de prisión, el 0,3% de emigrantes retornados, el 0,1% de inválidos parciales y el 0,04% de fijos discontinuos.

Por otro lado, la mayoría de los los receptores de subsidios tienen 50 años o más, el 68%. Solo el 5% tiene menos de 30 años. Las prestaciones contributivas están mucho más repartidas por edades.

Mayor proporción de españoles

Los datos medios del año que ofrece el SEPE también detallan la diferencia por nacionalidad. De los 971.095 receptores de los subsidios, 73.545 son extranjeros (un 8% del total). Es una proporción mucho menor de la que realmente suponen los trabajadores extranjeros sobre el total de la población activa (15%) o de aquellos con un empleo (14%). Esta cifra conduce a otra a destacar: la mayoría de los extranjeros protegidos por el sistema reciben prestaciones contributivas, un 62%, frente al 43% de españoles. Es decir, es más común entre los parados nacionales acabar recurriendo a estos subsidios que entre los de diferente nacionalidad.

La comunidad autónoma con mayor proporción de receptores del subsidio por desempleo es Extremadura: de las 505.000 personas que forman la población activa extremeña según la última EPA, 52.456 perciben el subsidio (el 10,4%). Le siguen otras comunidades autónomas con alta tasa de paro, como Andalucía (341.845 y 8,2%), Canarias (56.199 y 4,8%) y Castilla-La Mancha (47.252 y 4,6%). La media nacional es del 4%, un guarismo que duplica el de las autonomías con menos receptores: Euskadi (21.154 y 2%), la Comunidad de Madrid (71.588 y 1,9%) y Baleares (13.412 y 1,9%). Esta comunidad insular registra la menor tasa de desempleo del país (5,6%, la mitad de la media nacional).

Otra diferencia reseñable entre las comunidades que lideran esta clasificación y las que que quedan a la cola es el peso de las prestaciones contributivas: en las autonomías con más empleo hay más personas que reciben el desempleo generado por sus propias cotizaciones que personas con subsidio. Por ejemplo, en Baleares hay casi el doble de receptores de prestación contributiva (25.844) que del subsidio (13.412), mientras que en Extremadura es justo al revés (19.230 prestaciones y 52.456 subsidios).

Por provincias, las mayores porciones de receptores de subsidios son las de Jaén (13,5%), Córdoba (12,3%), Cáceres (10,8%), Badajoz (10,2%) y Huelva (9,3%). Las menores, las de Soria (2%), Álava (2%), la Comunidad de Madrid (1,9%), Baleares (1,9%) y Gipuzkoa (1,6%).

Actualmente, la mayoría de subsidios por desempleo tienen una duración máxima de seis meses, prorrogables en función de las circunstancias en algunos casos. Por ejemplo, con cargas familiares esta ayuda puede durar hasta 30 meses en casos de gran necesidad. El subsidio más común, el de los mayores de 52 años, sí se puede extender más tiempo. “Hasta que el trabajador alcance la edad ordinaria que se exija en cada caso para causar derecho a la pensión de jubilación contributiva”, especifica el SEPE en su página web. La ayuda se limita a 480 euros mensuales.

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